PODOLOGÍA

21.03.2017

Tomando en cuenta que durante todo el día nuestros pies se encuentran en constante trabajo, preocuparnos de su salud es un asunto sumamente importante. Nuestras rutinas diarias y el calzado que llevamos pueden causar dolores, hinchazón, juanetes y callosidades en nuestros pies; por suerte, existe una alternativa para otorgarles el cuidado que requieren y prevenir estos problemas: la podología.

La podología, a diferencia de lo que se cree tradicionalmente, no sólo se ocupa del tratamiento de problemas de uñas, durezas u hongos, también se ocupa de malformaciones, como pies planos y problemas de circulación de la sangre, afecciones a la piel e infecciones. Su funcionalidad es la de prevenir y tratar una gran gama de enfermedades que afectan a los pies y que no requieran de un médico.

El tratamiento podológico no debe causar ningún tipo de sangramiento ni dolor; todo lo contrario, éste debe causar seguridad, higiene, confort y relajación a nuestro paciente", señala la podóloga. Además, siempre debe realizarse con material estéril.

Es muy importante que previamente a comenzar un tratamiento con el paciente, éste le informe al podólogo respecto a enfermedades como diabetes e hipertensión, o si posee prótesis metálicas en las extremidades inferiores o en el corazón. Estas condiciones pueden impedir que una persona sea tratada a través de este método, pues puede resultar perjudicial para su salud.

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